Septiembre de 1992. Murcia, Enrique Ponce sale a hombros depués de la memorable faena que hizo al toro Bienvenido de la ganadería de Jandilla propiedad de Borja Domeq. El toro fue tan bueno, fue tan bravo que fue indultado. Momento apoteósico que todos los que allí estábamos quisimos inmortalizar.
Juanchi López, amigo, fotógrafo genial que además de haber sido mi compañero en La Opinión fue quien me enseñó eso de hacer fotos de toros, había dejado el puesto que yo ocupé y se fue a trabajar a La Verdad. Por primera vez competíamos y cada mañana al llegar a la redacción del periódico, mirábamos los diarios con enorme curiosidad y sana rivalidad por saber lo que los otros habían hecho. Nuestro malogrado amigo Vincent Devreux hacía lo propio desde Diario 16. Ya por la tarde, a las 5 ,de nuevo en el patio de caballos y sin apenas haber hecho la digestión del almuerzo, nos veíamos y comentábamos las fotos que nos habían publicado.
Tiempos apasionantes en los que varios muchachos de apenas 25 años (Juanchi apenas tenía 21) conseguían poner patas arriba el establishment fotoperiodístico de la región de Murcia. Por allí andaban también, Marcial Guillén y Patxi Gomariz grandes fotógrafos y mejores amigos.
Años despues en pleno mes de Enero y cuando se celebran las capeas y yo ya vivía en Madrid, fuí invitado por Antonio Barnés y Borja Domeq a visitar a Bienvenido en la finca La Janda, casa de éste último en Vejer de la Frontera, provincia de Cádiz. Completemente recuperado el toro es ahora un semental. Por la tarde y según la tradición asistimos a una capea a la que había sido invitado Ortega Cano. Una historia increible que merece un capítulo aparte. Quizás en otro momento, con más tiempo.





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