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jueves, 15 de abril de 2010

Francisco Marques y La Recoleta 2004.



Las casualidades de la vida no dejan de sorprenderme y más aún cuando se conjuran para hacerlo en mi propia casa, en una cena entre amigos. A Francisco Marques, arquitecto argentino que vive desde hace años en Barcelona, le conocí por casualidad cuando allá por Junio del año pasado fuí a fotografiar la Ciudad de la Justicia de David Chipperfield. Nos saludamos, conversamos brevemente y sin más nos despedimos y nos dedicamos a lo nuestro. Francisco trabaja en B720 y ha estado desde el princicpio en la dirección de obra del proyecto. Me consta que aún sigue en éllo. Nada raro hasta ahí.
Pasaron los meses y nuestros caminos se volvieron a cruzar. Esta vez en una conferencia de urbanismo que daba Eduardo Reese sobre la transformación de la ciudad de Buenos Aires. Allí nos vimos y nos saludamos y nos dimos los teléfonos quedando en que nos llamaríamos para tomar una cerveza y charlar. El sorprendido, descubrió mi conocimiento sobre Argentina y yo más tarde supe de su pasión por la fotografía. Pasaron unas semanas y quedamos a la vuelta de mi casa y charlamos amigablemente. Pasaron más semanas y organicé una de esas cenas raras a las que invito a gente que nada tiene que ver entre sí y no se conocen.
Francisco y su novia ( urbanista, brasileña, muy dulce pero a pesar de que voy a quedar mal no logro recordar su nombre) fueron invitados y vinieron a la cena .
Llegaron pronto, antes que nadie, mientras yo aún terminaba de cocinar y de poner la mesa.
Abrimos la botella de estupendo vino que trajeron y nos pusimos a charlar mientras paseábamos por mi casa donde cuelgan varias de mis fotografías.
Para no romper con la tradición yo les iba explicando alguna anécdota de las imágenes y como hay varias de Buenos Aires, miraba interesado por ver sus reacciones.
De pronto Francisco se detuvo ante esta foto y no pudo contener una exclamación de estupefacción. Al instante pensé que la mujer que aparece en la imágen era familiar suyo, quizás una tía abuela o una vecina.
Francisco no decía nada pero estaba clavado delante de la fotografía. "No me lo puedo creer -me dijo- Esta foto, esta casa, no es solo la casa donde yo crecí y viví hasta la adolescencia, esa es la ventana de la que era mi habitación".
Perplejo, casí asustado y para salir de dudas le pregunté en insistí si estaba seguro y si sabría indicarme en un mapa de la ciudad dónde estaba esa foto. No me lo podía creer. Yo hice esa fotografía en Buenos Aires en Diciembre del 2004 y en aquél tiempo nada sabía de la existencia de Francisco.
Por entonces yo estaba trabajando en mi proyecto Acostumbrados. Era mi tercer viaje a Argentina y me hopedaba en un hotel pequeño, antiguo por no decir viejo, con lustre de grandeza pasada (más por el nombre que por lo cómodo de sus instalaciones) que se llama el Lion d´or y que aún se encuentra en la calle Pacheco de Melo, en el barrio de Recoleta.
Era el primer o segundo día que llevaba en Buenos Aires y recuerdo que paseando a medio día después de comer, serían sobre las tres de la tarde y bajo un sol de justicia, me dirijía hacía la Avenida Alvear cuando en un paso de cebra me detuve para hacer esta fotografía. La tengo como una de las mejores que hice en esos años y prueba de éllo es que cuando mi amiga Carmeta me compró una copia para colgarla en su casa, yo me hice hacer una para colgarla en la mía.
Pero volviendo sobre Francisco, aquello me dejó y aún me deja atónito. Mi historia con Buenos Aires sigue muy viva en mis recuerdos, en el de las personas que siguen allí y en las que están aquí en Barcelona, en mi casa, en mis fotos que veo cada día. Y casualidades de la vida, yo hice una foto a la casa de Franciso, a la fachada, a la ventana de su habitación.... No salgo de mi asombro.

Marela, creo poder aventurarme a decir que la chica de Francisco se llama Marela.

PD: El que tiene boca se equivoca, me decían de pequeño. El que anda tropieza escuché una vez. Bueno al final Francisco leyó este escrito y me contestó muy simpática y amablemente, mencionando a su mujer Mirela (que no Marela) pero sin mencionar el gazapo. Siempre tan educado.

martes, 12 de enero de 2010

"Paisaje en ruinas" por Tomás Eloy Martínez para La Nación.


Creo recordar que era Julio del 2004 cuando estando en Buenos Aires me enteré que Tomás Eloy Martinez daba una conferencia en el Centro Cultural San Martín. Allí tuve la oportunidad de escucharle y de explicarle que estaba realizando un trabajo y que en buena medida su libro " Réquiem por un país perdido" me estaba sirviendo de inspiración y gran ayuda. Cordial y muy amable, me dijo que en Septiembre y con motivo del Fórum 2004 estaría en Barcelona y que allí quizás tendría tiempo de poder ver mi trabajo.

Una vez establecido contacto me respondió diciendo que se hospedaría en Casa Fuster y que le llamara para concertar una cita.
Fueron muchas las veces que intenté quedar con él pero por motivos de agenda, me decía su mujer, no sabe cuando podrá verte. Al final no logré que encontrara ese momento para dedicárselo al visionado de mi portfolio.
Decepcionado y sabiendo que al día siguiente se marchaba de Barcelona, decidi imprimir 30 fotos en un formato postal y con rotulador hice unas anotaciones a mano indicando los lugares donde las había hecho.
Metí las fotos en un sobre con una de las fotos en el frente y las llevé con una nota a la recepción de Casa Fuster.
Había jugado mi última carta y solo me quedaba esperar a que la suerte esta vez sí estuviera de mi lado.
Decidí emborracharme y lo hice a conciencia.

Debían de ser las 5 de la mañana del día siguiente cuando entre sueños ébrios escuché que sonaba mi teléfono. Pero no logre levantarme para responder.
Fue a media mañana cuando por fín logré ponerme en pié y ví que tenía un mensaje en el contestador. - Buenos días habla Tomás Eloy Martinez. He recibido el sobre con sus fotos y me gustaría conocerle. Salgo de viaje a Suiza en dos horas pero regreso a Barcelona en una semana y entonces le llamaré para que nos encontremos en persona-.
Mi gozo en un pozo. Muerto de sed y con una resaca de muerte ví como Tomás Eloy Martinez se me escapaba a Suiza.
Pero para mi sorpresa cumplió su palabra y una semana después me llamó. Me dijo que disponía de dos horas para tomar un café y que si podría estar allí en media hora. Crucé el Raval y el Gótico corriendo hasta mi casa en Santa Caterina. Y empapado en sudor con mi portfolio en mano, tomé un taxi hasta la calle Valecia donde estab el hotel en que se hospedaba.
Nos encontramos en la terraza y pedimos café. Me preguntó si estaba sorprendido por recibir su llamada y le dije que sí, que no lo esperaba. Soy un argentino de palabra, me dijo.

Miraba las fotos con interés deteniéndose en cada una de ellas, escrutando los detalles haciendo preguntas. En ese momento sonó su teléfono y era Rosa Conde, ex ministra de cultura y presidenta de la Fundación Carolina. Tenía que hablar urgentemente con él de un tema importante. Yo pensé que de nuevo algo se interponía en mi camino.
Pero para mi asombro Tomás le dijo que en ese momento estaba ocupado y que le llamaría en dos horas.
Seguimos charlando de Argentina, de Buenos Aires, de porqué yo hacía esas fotos, de Kischner, de sus libros ( yo he leido casi todo lo que ha escrito) y de fotografía. Le pregunté que si estaría dispuesto a prologar mi libro si algún día lograba publicarlo. Me respondió reticente que estaba muy ocupado, que acababa de firmar un contrato con Afaguara para escribir tres libros y que su tiempo era muy poco pero que le mantuviera informado.
Nos despedimos.

Tres meses después recibí un correo suyo en el que me informaba de que había escrito un articulo en La Nación donde mencionaba nuestro encuentro y mi trabajo.

La anécdota curiosa es que en él se refiere a mí como fotógrafo "calatán". Pero ese es un agravio que he sabido perdonar.

martes, 28 de julio de 2009

Inauguración "Acostumbrados" en la galería H2o 3.07.08 / Opening of "Acostumbrados" at H2o Gallery 3.07.08






El día de la inauguración de mi exposición "Acostumbrados" en H2o con Roger Masdeu amigo, diseñador y además gran fotógrafo. La foto creo que la tomó Ricardo Escobar.
Roger siempre se encarga de hacer un pequeño diario de los eventos del grupo en Barcelona y con motivo de la inauguración de Acostumbrados me envió uno de sus ya clásicos montajes que he subido a continuación. / At the opening of my exhibition "Acostumbrados" in H20 gallery in Barcelona with Roger Masdeu, a friend he is a graphic designer and a brilliant photographer as well. The picture I think, it was taken by Ricardo Escobar but I am not certain.Roger has the habit of compiling a visual card after every event and he sent me the following one the eve on my exhibition.








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