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lunes, 4 de septiembre de 2017

Joan Colom, adios Maestro.

Joan Colom, adios Maestro
Siempre he pensado que lo verdaderamente fascinante de ser fotógrafo no son las imágenes en sí mismas, que también, sino las historias y recuerdos que revivo cuando miro mis fotografías y a la gente que conocí en el camino. A menudo me dicen que debiera escribir todas esas anécdotas, porque aunque soy incapaz de memorizar el nombre de alguien que me acaban de presentar, puedo recordar con todo detalle cosas que sucedieron hace veinte o treinta años. Todos sabemos que la memoria es construida pero, a quién le importa si el relato que nos hacemos de nuestras vidas es imaginado. La memoria como la fotografía nada tiene que ver con la realidad.
Ayer me entere de la muerte de Joan Colom. Hacía tiempo que no le veía y la última vez que coincidimos por la calle charlamos y me contó que estaba intentando poner orden en su archivo y que estaba con mucha ilusión aunque ya no hacia copias y de eso se encargaban otros.
La primera vez que oí hablar de Joan Colom fue allá por 2004 cuando cenando con Paco Salinas en un restaurante de Murcia, me presentó a Pepe Font De Mora que estaba allí para presentar la exposición de Colom en el festival Fotoencuentros04, en el que yo también participaba con mi trabajo El Dorado.
4 años más tarde, a primeros de Julio del 2008, iba una tarde en mi Brompton por la plaça del Pí cuando casi atropello a un anciano que se cruzó delante de mí. “La concha de su madre” pensé para mis adentros cuando tuve que forzar un quiebro para no atropellarle. Iba con mucha prisa, en dos días se inauguraba en H2O mi exposición Acostumbrados y tenía aún mil y una cosas por resolver. De pronto me di cuenta que el hombre que tenia delante era Joan y me detuve a saludarle, sintiéndome culpable por haber dejado salir al imbécil intransigente que a veces me visita. Nos habíamos conocido en alguna inauguración en FotoColectania pero como es natural, él no me reconoció y se disculpó por ello. La memoria me falla, me dijo.
-Qué afortunado eres viajando tanto y conociendo y fotografiando el mundo.
-Hombre Joan, tu obra es monumental…
-Si, pero no he salido de Las Ramblas, Santa Antoni y la estatua de Colón. Mi universo fotográfico es muy pequeño.
-Pero has logrado vivir de tu trabajo como fotógrafo, eso en este país no tiene precio y te han dado el Premio Nacional. Además una vez me dijo alguien que hay que reivindicar el viaje a la vuelta de la esquina.
-No ! Yo soy del “debe y haber”, me dijo.
-Qué quieres decir, le pregunté.
-Toda mi vida he sido contable, pero he tenido la fortuna de tener una mujer muy buena y comprensiva que aceptaba que en vez de salir a pasear con élla los Sábados, me fuera a La Rambla y al Raval a tomar fotografías, y que me pasara las tardes y buena parte de las noches del fin de semana revelando y haciendo copias.
-Pasado mañana inauguro mi exposición en H2O.
-No me ha llegado la invitación y me molesta porque siempre me la envían.
-Me sorprende que a Joaquim se le haya pasado, seguro que te llegará. Pero no te apures porque te invito personalmente y te doy un tarjetón para que te acuerdes. Te espero.
-Allí estaré.
Llegó el día de la inauguración y Joan vino como había prometido. Llegó temprano y pude charlar un rato con él y con Manel Úbeda que también había llegado de los primeros. Roger Masdeu nos hizo una foto a los tres juntos.
Aquello se llenó de gente y aunque mis fotos recibieron muchos halagos, todo el éxito se lo llevaron los pintxos de tortilla de bacalao que mi madre y mi hermano habían preparado.
Pasado un buen rato, Joan se acercó para despedirse y me dio que estaba cansado y que se tenía que ir. "Pero antes quiero decirte algo y te pongo a mi difunta madre por testigo para que no pienses que te estoy mintiendo. He visto tus fotografías y hay algunas muy buenas, fantásticas, pero hay algo en éllas que me desconcierta y me ha sorprendido mucho. Me he pasado toda la vida esperando un momento de tensión, algún momento decisivo para poder disparar y hacer una foto que valiera la pena. Siempre esperando, siempre buscando esa tensión. En tus fotografías no sucede nada, no hay tensión en esa cotidianidad, ni nada decisivo y sin embargo, son fantásticas”.
Es el cumplido más bonito que nadie ha hecho nunca sobre mi trabajo.
Barcelona, 4 de Septiembre del 2017.



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